Manos y Corazón a la Obra

Todos necesitamos motivaciones para hacer las cosas.

¿Cuáles son mis motivaciones en las actividades que desarrollo en Fundación Acompaña?
En Acompaña nuestras motivaciones, lo que nos debe mover, es algo que nace del corazón… amor; pero como menciona la Encíclica “La Caridad en la Verdad” de S.S. Papa Benedicto XVI (Caritas in Veritate, 2009), deben ser acciones de amor guiadas por la cabeza. En temas sociales hay que actuar con el corazón y con la cabeza, con amor y con verdad, atendiendo a la persona y estudiando medios de superación de estructuras injustas y los caminos nuevos para un mundo más justo y fraternal.

La motivación, actuando con el corazón y la cabeza.

En Acompaña nuestra motivación debe ser “sanar corazones que sufren, con amor “  y actuar con el corazón y la cabeza, con amor y verdad… esos son nuestro fundamento.
El trabajo que se realiza en Acompaña es de suma importancia porque tocamos lo más delicado del ser humano… el corazón; y eso hace necesario darle formalidad e institucionalidad a nuestro acompañar.
Los cambios que hemos visto en estos últimos años en la estructura organizacional son resultado de esta conciencia de trabajar con el corazón y con la cabeza, sin perder nuestro carisma, que es realizar gestos cargados de significado, siendo misericordiosos.
Cuando somos misericordiosos hacemos el bien, esto nos transforma y nos convierte en personas nuevas, comprometidas, nos posiciona en un nuevo estilo de vida.
El hacer voluntariado en Acompaña nos transforma, nos inicia en el camino de una vida de santidad.

Cada gesto de misericordia, aunque no lo veamos así, está dirigido a Dios.
Dios se identifica con los “más pequeños”, por lo que cada persona necesitada de acompañamiento que nosotros atendemos con amor, se convierte en una especie de sacramento de la presencia de Jesucristo.
En Acompaña -obra misericordiosa de Dios- lo que nos motiva a acompañar a los que sufren es el Amor mismo.
Tengamos presente, constantemente, la frase de
“… Camilo (de Lelys): “Más corazón en las manos”, para siempre actuar con misericordia, afecto y ternura, con delicadeza y cuidado.” (1)
En el trabajo de voluntariado hay mucho corazón porque no se dan cosas, se entrega algo que tiene más valor que lo material: nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestro esfuerzo y nuestra persona.
“Más corazón…” porque los voluntarios de Acompañan no actuamos en solitario, promoviendo acciones individuales, actuamos en equipo movidos por una misma Misión, un mismo Carisma y un mismo fin: construir una obra de Misericordia haciendo presente el amor, poniendo nuestro corazón en las manos… aquí no sólo ponemos “manos a la obra”… ponemos “corazón a la obra”.
“Más corazón vivo y permanente: El compromiso exige continuidad, colaboración estable y regular, fidelidad y lealtad.  Más corazón solidario: se concretiza en el compromiso motivado, orientado y realizado con sentido de solidaridad. Más corazón formado: No basta la buena voluntad es necesaria una preparación adecuada.” (1)
S.S. papa Francisco menciona en su Exhortación Apostólica “Alegraos y Regocijaos” (Gaudete et Exsultate, marzo 2018):
“La persona que ve las cosas como son realmente, se deja traspasar por el dolor y llora en su corazón, es capaz de tocar las profundidades de la vida y ser auténticamente feliz.
Esa persona es consolada, pero con el consuelo de Jesús y no con el del mundo.
Así puede atreverse a compartir el sufrimiento ajeno y dejar de huir de las situaciones difíciles.
De ese modo encuentra que la vida tiene sentido socorriendo al otro en su dolor, comprendiendo la angustia ajena, aliviando a los demás.
Esa persona siente que el otro es carne de su carne, no teme acercarse hasta tocar su herida, Se compadece hasta experimentar que las distancias se borran, así es posible acoger aquella exhortación de San Pablo, llorar con los que lloran. (Romanos 12, 13).”

Saber llorar con los demás… eso es santidad

Seamos conscientes del gran impacto que tiene nuestro acompañar, un arduo y amoroso trabajo de 15 años, reflejado en más de 1 millón de horas de acompañamiento, pero …¿cómo medimos la misericordia?…
Sólo Dios lo sabe, Él nos conoce, y lo que hacemos por otros “está atado en el cielo”… que acompañar al doliente – “al más pequeño”– siga siendo nuestra motivación, el viento que sopla en las velas de esta barca del Señor, esta barca llamada “Acompaña”.

 (1) “Quién ayuda al prójimo mejora a sí mismo”,  Silvio Martinelli, PPC Editorial, México, 2019.
 Pags: 19, 28, 62.

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11 comentarios

  1. Que maravilla lo que escribes querida Rebeca,
    Habiendo sido bendecido Dios para dejarme ayudar y apoyar por ACOMPAÑA, es lo mejor que me pudo haber pasado en la vida.
    Si tenía respeto y admiración por el Voluntariado, después de leerte, veo que es mucho más de lo que pude haber imaginado.
    ACOMPAÑA es una obra de Dios como me lo has dicho y Él continuará guiando para seguir tocando los corazones de quienes, como yo, han pasado de la deseperación y angustia por la pérdida de un ser querido, a la paz con Dios, con nuestro ser querido y con sigo mismo.
    Gracias Rebeca y gracias al Voluntariado

  2. Bellas Palabras y Muy Ciertas.
    La Misericordia de Dios.
    El Amor de Dios.
    Se ven reflejados. En esta obra llamada. Acompaña.
    Gracias por compartir.
    Gracias por ese Millón de horas de acompañamiento.
    Dios les Bendiga.

  3. Muy bonita reflexión sobre el impacto de Acompaña y de sus colaboradores.
    Que la humildad y el amor siga guiando a Acompaña en esta gran labor.

    Abrazos de corazón

    1. Me encanto todo el amor que podemos dar para poder consolar. Acompaña no es solitario sino que se forma un Equipo movidos para cumplir una Misión y actuar con el corazón y la Cabeza con anor y verdad

  4. Al leer este escrito se abre el corazón al servicio, un servicio lleno de misericordia.
    El corazón late al leerlo, gracias Rebe, Acompaña es una obra de Dios🙏

  5. Orgullosamente me llena el corazón de gozo saberme participe de esta gran obra de misericordia.Que Dios siga poniendo su mirada misericordiosa sobre cada uno de nosotros para que con su luz divina sigamos adelante en esta barca llamada Acompaña.

  6. Definitivamente concuerdo con estas bellas palabras que me llevan a reflexionar la importancia de tener siempre conectada mi cabeza con el corazón. En el momento que acompañó a un doliente inconscientemente mi corazón conecta con su dolor y de esta manera mi acompañamiento muestra una gran empatía llena de amor,comprensión y caridad hacia esa persona vulnerable que está abriendo su corazón y desnudando su alma para disponerse a Resi ir un acompañamiento que le ayude a ir sanando poco a poco ese gigantesco dolor que no le permite avanzar y en ocasiones ni siquiera respirar. Me siento más que bendecida por ser parte de este bello y bendecido acompañamiento que como parte de la fundación Acompaña puedo brindar. Bendiciones infinitas

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