Escrito del 1 de Octubre 2019, con motivo del 1er aniversario luctuoso de José Andrés

Escrito del 1 de Octubre 2019, con motivo del 1er aniversario luctuoso de José Andrés

JOSÉ ANDRÉS:
HOY SE CUMPLE UN AÑO.

UN AÑO de no verte, ni abrazarte, ni tocarte. De verte sólo en sueños y en los más preciados recuerdos.

UN AÑO de saber que no te fuiste, que no nos dejaste, sólo trascendiste a un nivel superior.

UN AÑO lleno de recuerdos y vivencias, de imágenes en la mente y el corazón, de un amor infinito.

UN AÑO de entender que las cosas pasan, que la vida es así, incierta, a veces feliz, a veces triste, justa e injusta.

UN AÑO en el que no hemos descansado hasta hacerte justicia porque nadie merece ser arrebatado de la vida de esa forma.

UN AÑO de muchas preguntas sin respuesta, de hubieras sin sentido, de rabia contenida.

UN AÑO de saber que todos merecemos ser felices con las circunstancias que nos toquen. Que quien carece de amor a sí mismo lo lleva a la frustración y causa daños irreparables en ellos y en la gente a su alrededor.

UN AÑO de comprender que la felicidad son pequeños instantes, momentos, lugares, conversaciones, abrazos y besos de los cuales nos diste muchísimos y disfrutamos al máximo.

UN AÑO de aprender a caminar de nuevo, de sobrevivir a la devastación de un tsunami que dejó destrozado todo a su paso. De reconstruir y reconstruirnos.

UN AÑO de luchar por estar fuertes, de encontrar paz en pequeños momentos, de disfrutar la vida a pesar de la tristeza y el dolor.

UN AÑO de muchas emociones a flor de piel, de afianzar relaciones, de muchos reencuentros y de INFINITO AGRADECIMIENTO por tanto cariño hacia todos nosotros.

UN AÑO de saber que fuiste siempre un gran ser humano, en todas tus facetas, que nos llenaste de todo tu amor y tu alegría y que eso no desaparece, prevalece siempre.

UN AÑO de querer darle un nuevo sentido a la vida, intentando ser mejores personas, devolviendo un poco de lo mucho que tuvimos gracias a ti.

UN AÑO en el que comprendimos que somos frágiles, que a todos nos llega la hora y el destino es el mismo para todos.

UN AÑO de reflexión, de introspección, de abrir nuestra mente a nuevos conceptos y nuevas ideas.

UN AÑO de saber que somos parte de un todo, que Dios como fuerza creadora nos hace parte de su energía y su luz, y a través de ella cómo tal permanecemos.

HACE UN AÑO volaste alto, volaste libre y estás en paz…

UN AÑO SIN TI, PERO CONTIGO EN LA MENTE Y EL CORAZÓN, CON LA CERTEZA DE QUE NADIE PODRÁ ARRANCARTE DE AHÍ.

UN AÑO, no más lejos, sino cada vez más cerca, mi niño.

TE AMO.

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.